Mientras arranca la X legislatura se conoce el dato de que los españoles han perdido poder adquisitivo, según la agencia Eurostat. Martes negro para la economía española…España pierde riqueza. Nada menos que ocho puntos por debajo de la media de los 17 miembros de la Eurozona. Es decir, el promedio del pelotón de los 27 países, donde España se encuentra en la posición número 13.
Esto nos recuerda las palabras de Rodrigo Rato desde su atalaya del Ministerio de Economía cuando dijo que "las familias españolas han ganado riqueza", justo cuando se estaba gestando la burbuja inmobiliaria. Hoy, al frente de Bankia, recoge los cascotes de aquel ladrillo del becerro de oro, que enriquecía a unos pocos y daba trabajo a muchos, pero que hoy ha situado la economía española al pie de los caballos. Bankia gestionará 11.000 millones de euros en activos tóxicos que irán que parar a su "banco malo", que cuenta con el visto bueno de Rajoy.
Las prioridades más urgentes del nuevo Gobierno son la creación de un banco malo y la reforma del mercado de trabajo.
La patronal, en boca de Juan Rosell, así como los líderes sindicales exponen en los medios, previamente a sentarse a negociar, las líneas de su ataque y de su defensa. Los sindicatos se juegan la credibilidad frente a sus representados y la patronal sabe que el momento es óptimo para conseguir lo que tanto tiempo lleva deseando, el despido libre.
¿Habrá más trabajo si consiguen este despido libre? Seguramente no. Habrá más nano-empleos, modelo mal copiado de Alemania, que lleva más de cincuenta años con este tipo de contratos pero para las mujeres, y especialmente en las empresas de servicios con una reducción de la jornada laboral considerable. Claro está que en España, cuya economía se basa en los servicios, a lo mejor cuela.
Cuando nuestra publicación hermana, Confidencial 2000 Press, analizaba la economía española hace 20 veinte años, ya advirtió de este peligro por falta de una base productiva sólida. En aquellos tiempos, se acuñó el término: "hay que trabajar horas de sesenta minutos”. Tesis que la propia canciller Merkel señalaba en su rueda de prensa tras la última cumbre de Bruselas.
"Nuestra crisis’ necesita de mucho talento político y de un compromiso ejemplar de los empresarios y del sistema financiero, y no de sacar ventajas con la que está cayendo y ahí está la respuesta. No olvidemos que nos enfrentamos a más de un 22% de tasa de paro en 2012, y que de ser así España se situará en la segunda división de los países de la Eurozona.
Esto nos recuerda las palabras de Rodrigo Rato desde su atalaya del Ministerio de Economía cuando dijo que "las familias españolas han ganado riqueza", justo cuando se estaba gestando la burbuja inmobiliaria. Hoy, al frente de Bankia, recoge los cascotes de aquel ladrillo del becerro de oro, que enriquecía a unos pocos y daba trabajo a muchos, pero que hoy ha situado la economía española al pie de los caballos. Bankia gestionará 11.000 millones de euros en activos tóxicos que irán que parar a su "banco malo", que cuenta con el visto bueno de Rajoy.
Las prioridades más urgentes del nuevo Gobierno son la creación de un banco malo y la reforma del mercado de trabajo.
La patronal, en boca de Juan Rosell, así como los líderes sindicales exponen en los medios, previamente a sentarse a negociar, las líneas de su ataque y de su defensa. Los sindicatos se juegan la credibilidad frente a sus representados y la patronal sabe que el momento es óptimo para conseguir lo que tanto tiempo lleva deseando, el despido libre.
¿Habrá más trabajo si consiguen este despido libre? Seguramente no. Habrá más nano-empleos, modelo mal copiado de Alemania, que lleva más de cincuenta años con este tipo de contratos pero para las mujeres, y especialmente en las empresas de servicios con una reducción de la jornada laboral considerable. Claro está que en España, cuya economía se basa en los servicios, a lo mejor cuela.
Cuando nuestra publicación hermana, Confidencial 2000 Press, analizaba la economía española hace 20 veinte años, ya advirtió de este peligro por falta de una base productiva sólida. En aquellos tiempos, se acuñó el término: "hay que trabajar horas de sesenta minutos”. Tesis que la propia canciller Merkel señalaba en su rueda de prensa tras la última cumbre de Bruselas.
"Nuestra crisis’ necesita de mucho talento político y de un compromiso ejemplar de los empresarios y del sistema financiero, y no de sacar ventajas con la que está cayendo y ahí está la respuesta. No olvidemos que nos enfrentamos a más de un 22% de tasa de paro en 2012, y que de ser así España se situará en la segunda división de los países de la Eurozona.


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