A la tercera va la vencida. Por fin Mariano Rajoy se ha convertido en el sexto presidente de la democracia española y,fiel a su estilo, marca con mano firme los tiempos de su programa de ajustes y nombramientos.El nuevo presidente del Gobierno tiene el camino más que abonado para aplicar los recortes que se incluyen en su programa con el fin de combatir frontalmente la crisis.
Los españoles ya tienen asumido que tendrán que apretarse, aún más, el cinturón. Pero Rajoy tiene que demostrar su planificación para que encaje, no solo para la salida de la crisis, sino para que una vez por todas cada una de las 17 comunidades autónomas tenga su propia planificación. Sin esta planificación no es posible salir airosos, y menos enfrentarse a las exigencias de los llamados mercados.
También queremos señalar que "nuestra crisis" es consecuencia directa del "fraude social" en el que estamos inmersos. La corrupción ha sido tomada como un mal menor y se ha instaurado en nuestra sociedad como un "mal menor”. La falta de ética en el día a día por una buena parte de la sociedad civil es clara y evidente. Esta falta de moral cívica nos impedirá también superar la crisis financiera en el futuro.
Un ejemplo claro está en el alto índice de economía sumergida existente en España,junto con la corrupción ejercida por lo burladores de cuello blanco que andan sueltos en todos los niveles. A esto hay que añadir el déficit de políticos de altura en los últimos años. Todo esto resta más de 60.000 millones de euros a las arcas públicas según estudios académicos a los que ha tenido acceso Tribuna Municipal.
La calle espera de Rajoy que corrija este fraude social que tiene a España anclada en el pasado.
Los españoles ya tienen asumido que tendrán que apretarse, aún más, el cinturón. Pero Rajoy tiene que demostrar su planificación para que encaje, no solo para la salida de la crisis, sino para que una vez por todas cada una de las 17 comunidades autónomas tenga su propia planificación. Sin esta planificación no es posible salir airosos, y menos enfrentarse a las exigencias de los llamados mercados.
También queremos señalar que "nuestra crisis" es consecuencia directa del "fraude social" en el que estamos inmersos. La corrupción ha sido tomada como un mal menor y se ha instaurado en nuestra sociedad como un "mal menor”. La falta de ética en el día a día por una buena parte de la sociedad civil es clara y evidente. Esta falta de moral cívica nos impedirá también superar la crisis financiera en el futuro.
Un ejemplo claro está en el alto índice de economía sumergida existente en España,junto con la corrupción ejercida por lo burladores de cuello blanco que andan sueltos en todos los niveles. A esto hay que añadir el déficit de políticos de altura en los últimos años. Todo esto resta más de 60.000 millones de euros a las arcas públicas según estudios académicos a los que ha tenido acceso Tribuna Municipal.
La calle espera de Rajoy que corrija este fraude social que tiene a España anclada en el pasado.


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