Sáiz, doctor en Periodismo y Académico de la Historia, avanzó que serán diez tomos los que contemplen la "rica y pujante" historia de la ciudad a lo largo del siglo XX.
La introducción del acto corrió a cargo de Berta Pacheco quien destacó el valor de la historia y el trabajo de José Ramón Saiz en activar y difundir todo el acontecer histórico del siglo XX, indicando que cada año todos estamos pendientes de la aparición de cada tomo para vivir una historia que debemos proteger.
En las 260 páginas que tiene el libro, ilustrado con más de 600 fotografías en las que aparecen numerosas personas parecen numerosas personas que participaron por distintos motivos en la historia de Torrelavega de aquellos años de los inicios de la década de los ochenta.
José Ramón Saiz dijo que después de las movilizaciones por el empleo en los finales de los setenta, los primeros años de la nueva década se definieron por el desarrollo y avance de los derechos sociales con la fundación de asociaciones como CORCOPAR, AMAT, AMICA o la Casa de los Muchachos que en 1982 comenzó a ser gestionada por los amigonianos.
José Ramón Saiz destacó que en esta obra aparecen torrelaveguenses que destacaron en diferentes facetas, desde José Luis Gil, como jefe del laboratorio e impulsor de trabajos fructíferos en favor de la depuración de las aguas y el saneamiento del Besaya, entonces una cloaca, que fue, además, el primer director de Medio Ambiente de Cantabria, pasado por el teniente general del Ejército del Aire, Alejandro García, hijo de dos notables maestros, que llegó a tan alto rango -que comparte con los tenientes generales del ejército de Tierra del siglo XIX, Ramón de Castañeda y Francisco de Ceballos- destacando que por estos servicios al Estado bien se merece el reconocimiento público de la ciudad.
También citó los nombres de Teodosio Herrera como gran impulsor de todo el entramado social de la Fundación San José; las biografías de Serafín Fernández, Pablo Maestre y Pedro Lázaro, el cincuentenario del Instituto y la jublación del gran director, José López Hoyos y, en general, todos los acontecimientos de este tiempo, en especial la rehabilitación de La Lechera.
Dijo, además, que en el libro se analiza el mandato de los alcaldes Manuel Teira y Manuel Rotella y en inicio de la etapa de José Gutiérrez Portilla, destacando la "fuerza electoral" en aquellos años del Partido Socialista. Una etapa en la que se inició la autonomía de Cantabria con el primer Gobierno en el que participaron dos torrelaveguenses: Serafin Fernández-Escalante como consejero de Economía y el propio autor como consejero adjunto al Presidente y de Relaciones Institucionales.
En esta obra también se relata el viaje oficial de los Reyes a Torrelavega en 1984 en la etapa de Rotella como alcalde; la crisis y desaparición de las fábricas de calzado, el cierre de Ferretera Montañesa y la cuenta atrás en la crisis final de Talleres Obregón. También se recoge la gesta de montañeros de la Sociedad Deportiva al conquistar en 1982 el Pico Lenin, el primer siete mil del montañismo cántabro.
Según Sáiz uno de los mayores valores de esta crónica es el hecho de haber identificado a las cientos de personas que aparecen en las fotografías, muchas de ellas a las que ha costado poner nombre y apellidos y que, de no ser por este trabajo, hubieran perdido su identidad en estas instantáneas.
El autor no ha querido cerrar su presentación del libro sin antes poner de manifiesto la magnitud y la calidad documental del Archivo de Torrelavega que, ha dicho, "es la mayor fuente de imágenes de este volumen" y ha elogiado el trabajo desarrollado por el departamento correspondiente.
La introducción del acto corrió a cargo de Berta Pacheco quien destacó el valor de la historia y el trabajo de José Ramón Saiz en activar y difundir todo el acontecer histórico del siglo XX, indicando que cada año todos estamos pendientes de la aparición de cada tomo para vivir una historia que debemos proteger.
En las 260 páginas que tiene el libro, ilustrado con más de 600 fotografías en las que aparecen numerosas personas parecen numerosas personas que participaron por distintos motivos en la historia de Torrelavega de aquellos años de los inicios de la década de los ochenta.
José Ramón Saiz dijo que después de las movilizaciones por el empleo en los finales de los setenta, los primeros años de la nueva década se definieron por el desarrollo y avance de los derechos sociales con la fundación de asociaciones como CORCOPAR, AMAT, AMICA o la Casa de los Muchachos que en 1982 comenzó a ser gestionada por los amigonianos.
José Ramón Saiz destacó que en esta obra aparecen torrelaveguenses que destacaron en diferentes facetas, desde José Luis Gil, como jefe del laboratorio e impulsor de trabajos fructíferos en favor de la depuración de las aguas y el saneamiento del Besaya, entonces una cloaca, que fue, además, el primer director de Medio Ambiente de Cantabria, pasado por el teniente general del Ejército del Aire, Alejandro García, hijo de dos notables maestros, que llegó a tan alto rango -que comparte con los tenientes generales del ejército de Tierra del siglo XIX, Ramón de Castañeda y Francisco de Ceballos- destacando que por estos servicios al Estado bien se merece el reconocimiento público de la ciudad.
También citó los nombres de Teodosio Herrera como gran impulsor de todo el entramado social de la Fundación San José; las biografías de Serafín Fernández, Pablo Maestre y Pedro Lázaro, el cincuentenario del Instituto y la jublación del gran director, José López Hoyos y, en general, todos los acontecimientos de este tiempo, en especial la rehabilitación de La Lechera.
Dijo, además, que en el libro se analiza el mandato de los alcaldes Manuel Teira y Manuel Rotella y en inicio de la etapa de José Gutiérrez Portilla, destacando la "fuerza electoral" en aquellos años del Partido Socialista. Una etapa en la que se inició la autonomía de Cantabria con el primer Gobierno en el que participaron dos torrelaveguenses: Serafin Fernández-Escalante como consejero de Economía y el propio autor como consejero adjunto al Presidente y de Relaciones Institucionales.
En esta obra también se relata el viaje oficial de los Reyes a Torrelavega en 1984 en la etapa de Rotella como alcalde; la crisis y desaparición de las fábricas de calzado, el cierre de Ferretera Montañesa y la cuenta atrás en la crisis final de Talleres Obregón. También se recoge la gesta de montañeros de la Sociedad Deportiva al conquistar en 1982 el Pico Lenin, el primer siete mil del montañismo cántabro.
Según Sáiz uno de los mayores valores de esta crónica es el hecho de haber identificado a las cientos de personas que aparecen en las fotografías, muchas de ellas a las que ha costado poner nombre y apellidos y que, de no ser por este trabajo, hubieran perdido su identidad en estas instantáneas.
El autor no ha querido cerrar su presentación del libro sin antes poner de manifiesto la magnitud y la calidad documental del Archivo de Torrelavega que, ha dicho, "es la mayor fuente de imágenes de este volumen" y ha elogiado el trabajo desarrollado por el departamento correspondiente.


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