Dice adiós a Santillana, por el momento, un artista de lo más internacional como es el caso de Abdul Jabbar Al Ali. Oriundo de Bagdad pero con cariño compartido por otros países donde ha vivido y que han marcado su personalidad, como han sido el caso de Suecia y ahora España.Cada cultura un mundo y en este caso un artista con tanto bagaje, ha querido plasmarlo en cada una de sus obras.
“Los dos países me han marcado como artista y como persona. Son influencias totalmente diferentes entre sí. De Suecia el frío, los tonos grises, la soledad y su influencia en la elección de los temas. Esas figuras como encerradas en cristal. El diálogo del silencio”, asegura Abdul, un pintor que tambiénha crecido con el arte de Velázquez y Rembrandt, y que descubrió a Odd Nedrum (pintor noruego) y la luz en las obras de Sorolla, sus más que reconocidas influencias en su modo de pintar.
Su visión artística se enriqueció aún más cuando vino a España, porque aparecieron los cielos azules, la gama de colores más cálidos y vivos, la luz... en otras palabras: Sorolla. “Sin duda, ahora mi vida artística es más rica y variada, por lo que siento que se ha enriquecido mi técnica”, ha explicado en la villa.
Abdul confiesa que le parecía interesante colgar juntas obras de temática diferente combinando figuras con paisajes que pertenecen a diferentes épocas, y observarlas a la par en un mismo espacio, porque supone un estudio retrospectivo de su obra.
Por eso, a la Sala Jesús Otero ha traído cuadros de gran formato, color y simbiología variada con constantes guiños al autorretrato, el principal rasgo que caracteriza su trabajo. "Creo que la vida es autorretrato. Cada acto nos va definiendo, vamos construyendo y mejorando la obra final con cada toque, con cada pincelada” resume el pintor que piensa que "cada cuadro es una parte de esa obra final que es el retrato propio; y el conjunto es la imagen que presentamos al mundo exterior. Detrás de cada obra estoy yo, retratando mi mundo interior, mis pensamientos, mis sentimientos... lo que temo enfrentar o lo que me da alegría descubrir", afirma el pintor.
Su nombre es nuevo para el público español, quien recién le está descubriendo a través de las exposiciones que ha realizado en Barcelona, San Sebastián, Guetxo, Torrelavega y ahora Santillana del Mar, villa de la que le atraían sus espacios y la diversidad de gentes que allí confluían. De ahí que cuando se le presentó la oportunidad de exponer, la aprovechó ilusionado. “Ha sido otro gran logro en España. Desde 2006 resido en Bilbao y la mayor parte de mi trayectoria profesional la he desarrollado en Cantabria ya que con esta comunidad tengo lazos especiales de cariño y amistad” ha confesado Abdul.
A los espectadores se presenta como un pintor simbolista de corte figurativo, que expresa en sus cuadros un mundo espiritual, utilizando muchos símbolos como ángeles, estrellas, cielos, crucificados y “amputados” -figuras con alguna invalidez, como él mismo define- elementos que vuelven una y otra vez a sus obras.
Su intención es la de explorar más allá de las apariencias, lo que no se puede ver pero se puede sentir. En otras palabras, reconoce "inmortalizar lo que nos rodea y nos guía en nuestro camino" ya que confiesa que “le atrae la búsqueda de lo oculto”.
La exposición se despide del público este domingo día 2 de octubre. El horario de visitas es de 10:00-13:30 horas y de 16:00-20:00 horas. La entrada es libre y gratuita.
“Los dos países me han marcado como artista y como persona. Son influencias totalmente diferentes entre sí. De Suecia el frío, los tonos grises, la soledad y su influencia en la elección de los temas. Esas figuras como encerradas en cristal. El diálogo del silencio”, asegura Abdul, un pintor que tambiénha crecido con el arte de Velázquez y Rembrandt, y que descubrió a Odd Nedrum (pintor noruego) y la luz en las obras de Sorolla, sus más que reconocidas influencias en su modo de pintar.
Su visión artística se enriqueció aún más cuando vino a España, porque aparecieron los cielos azules, la gama de colores más cálidos y vivos, la luz... en otras palabras: Sorolla. “Sin duda, ahora mi vida artística es más rica y variada, por lo que siento que se ha enriquecido mi técnica”, ha explicado en la villa.
Abdul confiesa que le parecía interesante colgar juntas obras de temática diferente combinando figuras con paisajes que pertenecen a diferentes épocas, y observarlas a la par en un mismo espacio, porque supone un estudio retrospectivo de su obra.
Por eso, a la Sala Jesús Otero ha traído cuadros de gran formato, color y simbiología variada con constantes guiños al autorretrato, el principal rasgo que caracteriza su trabajo. "Creo que la vida es autorretrato. Cada acto nos va definiendo, vamos construyendo y mejorando la obra final con cada toque, con cada pincelada” resume el pintor que piensa que "cada cuadro es una parte de esa obra final que es el retrato propio; y el conjunto es la imagen que presentamos al mundo exterior. Detrás de cada obra estoy yo, retratando mi mundo interior, mis pensamientos, mis sentimientos... lo que temo enfrentar o lo que me da alegría descubrir", afirma el pintor.
Su nombre es nuevo para el público español, quien recién le está descubriendo a través de las exposiciones que ha realizado en Barcelona, San Sebastián, Guetxo, Torrelavega y ahora Santillana del Mar, villa de la que le atraían sus espacios y la diversidad de gentes que allí confluían. De ahí que cuando se le presentó la oportunidad de exponer, la aprovechó ilusionado. “Ha sido otro gran logro en España. Desde 2006 resido en Bilbao y la mayor parte de mi trayectoria profesional la he desarrollado en Cantabria ya que con esta comunidad tengo lazos especiales de cariño y amistad” ha confesado Abdul.
A los espectadores se presenta como un pintor simbolista de corte figurativo, que expresa en sus cuadros un mundo espiritual, utilizando muchos símbolos como ángeles, estrellas, cielos, crucificados y “amputados” -figuras con alguna invalidez, como él mismo define- elementos que vuelven una y otra vez a sus obras.
Su intención es la de explorar más allá de las apariencias, lo que no se puede ver pero se puede sentir. En otras palabras, reconoce "inmortalizar lo que nos rodea y nos guía en nuestro camino" ya que confiesa que “le atrae la búsqueda de lo oculto”.
La exposición se despide del público este domingo día 2 de octubre. El horario de visitas es de 10:00-13:30 horas y de 16:00-20:00 horas. La entrada es libre y gratuita.


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