
Medio centenar de técnicos de prevención, responsables en gestión de prevención y delegados sindicales de salud laboral de diferentes administraciones públicas de Cantabria, País Vasco, Asturias, Comunidad Valenciana, La Rioja, Madrid, Cataluña y Baleares comparten esta semana sus experiencias en la gestión de estos riesgos y analizan los criterios de buenas prácticas preventivas en un curso que sobre esta materia organiza CC OO con la colaboración de la Universidad de Cantabria.Según ha explicado el secretario general de la Federación de Servicios a la Ciudadanía (FSC) de CC OO de Cantabria y codirector de este curso, Javier Báscones, esta actividad formativa, de 20 horas lectivas, persigue que los alumnos conozcan la importancia de la gestión en la prevención de riesgos laborales y el estado de aplicación en la diferentes administraciones públicas.
Así, y junto a un estudio de la situación del cáncer laboral en el País Vasco, la accesibilidad y el plan de evacuaciónen el Museo Guggenheim de Bilbao, la adecuada gestión de la violencia en la Administración, o las experiencias en la gestión de la prevención de riesgos en el ayuntamiento de El Prat de Llobregat y la identificación y análisis de buenas prácticas preventivas en Baleares, este curso que se desarrollará hasta el próximo viernes acogerá la presentación de un “novedoso” estudio realizado por la FSC sobre las enfermedades profesionales de los músicos de orquesta.
Riesgo desconocido
Báscones ha justificado la inclusión en este curso de este estudio, que será hoy presentado por el coordinador del área de trabajo de orquestas sinfónicas de esta federación, Antonio Muñoz, “en que las enfermedades profesionales de los músicos, dado su grado de especificidad, suelen ser un tema muy desconocido por las mutuas, los inspectores de trabajo y los jueces que se enfrentan a las lesiones que sufren estas personas en el ámbito laboral”.
Tras asegurar que las características del trabajo de los músicos “hacen que muchos de ellos tengan que adelantar su jubilación o terminar precipitadamente su vida laboral por culpa de alguna incapacidad”, el dirigente de CC OO ha subrayado que diferentes estudios llevados a cabo tanto en Europa como en Estados Unidos demuestran que casi la mitad de estos profesionales padecen problemas en su sistema esquelético en algún momento de su vida, casi siempre en las extremidades superiores”.
Como ejemplo, Báscones ha precisado “que para conseguir 20 o 30 notas se precisan entre 400 y 600 actos motores y una tarea difícil de cuantificar en las áreas cerebrales. Además, los músicos también sufren alteraciones auditivas, ya que el ruido en un foso de orquesta puede alcanzar los 120 decibelios, equivalentes al de una avioneta al despegar”, ha concluido.
Así, y junto a un estudio de la situación del cáncer laboral en el País Vasco, la accesibilidad y el plan de evacuaciónen el Museo Guggenheim de Bilbao, la adecuada gestión de la violencia en la Administración, o las experiencias en la gestión de la prevención de riesgos en el ayuntamiento de El Prat de Llobregat y la identificación y análisis de buenas prácticas preventivas en Baleares, este curso que se desarrollará hasta el próximo viernes acogerá la presentación de un “novedoso” estudio realizado por la FSC sobre las enfermedades profesionales de los músicos de orquesta.
Riesgo desconocido
Báscones ha justificado la inclusión en este curso de este estudio, que será hoy presentado por el coordinador del área de trabajo de orquestas sinfónicas de esta federación, Antonio Muñoz, “en que las enfermedades profesionales de los músicos, dado su grado de especificidad, suelen ser un tema muy desconocido por las mutuas, los inspectores de trabajo y los jueces que se enfrentan a las lesiones que sufren estas personas en el ámbito laboral”.
Tras asegurar que las características del trabajo de los músicos “hacen que muchos de ellos tengan que adelantar su jubilación o terminar precipitadamente su vida laboral por culpa de alguna incapacidad”, el dirigente de CC OO ha subrayado que diferentes estudios llevados a cabo tanto en Europa como en Estados Unidos demuestran que casi la mitad de estos profesionales padecen problemas en su sistema esquelético en algún momento de su vida, casi siempre en las extremidades superiores”.
Como ejemplo, Báscones ha precisado “que para conseguir 20 o 30 notas se precisan entre 400 y 600 actos motores y una tarea difícil de cuantificar en las áreas cerebrales. Además, los músicos también sufren alteraciones auditivas, ya que el ruido en un foso de orquesta puede alcanzar los 120 decibelios, equivalentes al de una avioneta al despegar”, ha concluido.


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