

La sala de arte municipal Robayera acoge dentro de su programación la presencia del pintor cántabro Eduardo Grúber.Se trata de la segunda cita de la temporada y en ella el pintor cántabro protagoniza la muestra "Mayer's Collection" donde el artista muestra su evolución.
La exposición muestra una treintena de pinturas y dibujos donde el artista realiza investigaciones espaciales, junto con el tiempo, la memoria y la identidad que conforman un dietario de ciudades solapadas, futuribles, atmósferas y rastros figurativos y de personajes donde se ve claramente las claves pictóricas del artista.
Se trata de composiciones en las que la arquitectura, formal e imaginaria, la ciudad, la propia pintura y su lugar en una dimensión habitad por otros lenguajes, y la esencia aportada por el dibujo coviven en una falsa serie, que responde a la lucidez creativa de Grúber.
Bajo el epigrafe de una colección y presidida por uncuadro que enfrenta a una pistola, en pleno disparo, y a un león, la muestra de Grúber no oculta una reflexión irónica sobre los cambios jerárquicos en el mundo del arte, el papel reinante adjudicado al coleccionista y los caprichos del mercado.
En Robayera pueden verse obras que sintetizan el sello Grúber que invitan a redescubrirlo y ratifican su reivención del arte.
Vale la pena pasar una tarde viendo su obra porque a buen seguro los visitantes redescubrirán al nuevo artista.
En el catálogo el crítico Francisco Calvo Serraller subraya que en realidad la muestra es un ensayo sobre la actitud de pintar y su significado.
La exposición muestra una treintena de pinturas y dibujos donde el artista realiza investigaciones espaciales, junto con el tiempo, la memoria y la identidad que conforman un dietario de ciudades solapadas, futuribles, atmósferas y rastros figurativos y de personajes donde se ve claramente las claves pictóricas del artista.
Se trata de composiciones en las que la arquitectura, formal e imaginaria, la ciudad, la propia pintura y su lugar en una dimensión habitad por otros lenguajes, y la esencia aportada por el dibujo coviven en una falsa serie, que responde a la lucidez creativa de Grúber.
Bajo el epigrafe de una colección y presidida por uncuadro que enfrenta a una pistola, en pleno disparo, y a un león, la muestra de Grúber no oculta una reflexión irónica sobre los cambios jerárquicos en el mundo del arte, el papel reinante adjudicado al coleccionista y los caprichos del mercado.
En Robayera pueden verse obras que sintetizan el sello Grúber que invitan a redescubrirlo y ratifican su reivención del arte.
Vale la pena pasar una tarde viendo su obra porque a buen seguro los visitantes redescubrirán al nuevo artista.
En el catálogo el crítico Francisco Calvo Serraller subraya que en realidad la muestra es un ensayo sobre la actitud de pintar y su significado.


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