miércoles, 2 de marzo de 2011

Tribuna Municipal:¡Ojala España fuese a 110 kilómetros/hora¡

Los españoles hemos vivido por encima de nuestras posibilidades durante diez años, tanto en kilómetros por hora como en el capítulo del gasto en general, combustible y luz incluidos. Ahora, la economía española camina a 70 km/h en relación a los países punteros de Europa, aunque hay que puntualizar: ni ahora somos tan pobres ni antes éramos tan ricos. Lo que sí es cierto es que ahora somos más pobres que antes, ya que estamos en niveles de renta muy similares a los de hace quince años, más o menos. Es decir, apenas se ha avanzado, sobre todo en actitudes y criterios de Estado.
El Gobierno, arrollado una vez más por los acontecimientos socioeconómicos nacionales e internacionales, toma la decisión de bajar el límite de velocidad en autopistas y autovías temporalmente de 120 km/h a 110 km/h, aduciendo que vendrá bien para ahorrar combustible. El 'acontecimiento' que provoca esta reacción del Ejecutivo es la inestabilidad que provocan las revueltas en el Magreb y la dependencia española de petróleo y gas procedente de países de la zona.
Pero el error del Gobierno es doble: por un lado no acompañar esta medida de otras complementarias en el mismo paquete y, quizá, más importantes que esta como por ejemplo la restricción del tráfico rodado en las grandes ciudades; y por otro lado, por plantear la medida como transitoria y no como definitiva. Precisamente nos encontramos en una situación de excesiva dependencia energética por, entre otros asuntos, no haber planificado adecuadamente en su momento una política energética de austeridad y alternativas válidas. Todas las medidas para ahorrar energía deberían mantenerse aún si hay, o no, revuelta en el Magreb o en cualquier otro lugar, y más aún cuando llevan asociado un componente de seguridad vial.
El principal partido de la oposición, en boca de la Sra. Cospedal, interpreta las cosas a su manera y, cómo no, relacionó el tema de los 110 kilómetros por hora con el de las cajas de ahorro con cierta sorna. Apuntilló sobre las cajas que la venta de un paquete de estas a los 'señores de los petrodólares' no debería hacerse a bajo precio, rematando que primero el Gobierno debía sanear las cajas para hacerlas atractivas para incrementar así su precio de venta y abrir el ‘grifo’ del crédito. Esto implicaría poner dinero público de las arcas del Estado para después vender. Básicamente propuso sanear con dinero de todos lo que unos pocos han estropeado, así que el discurso del Partido Popular tampoco fue 'energéticamente muy útil'.
>Volviendo y profundizando en el tema de los 110 kilómetros por hora, pongamos el ejemplo Alemania, un país referente en la Unión Europea. Si necesitasen excepcionalmente esa medida la acatarían seguramente con respeto, porque también en eso nos superan. Pero hay una diferencia básica y es que los alemanes no improvisarían esta medida, sino que más bien la introducirían en un plan muy definido de ahorro energético que en España no se ha elaborado. Lo nuestro más bien parecen pinceladas mal explicadas de una política energética que a largo plazo sí da síntomas de tener una buena dirección, como lo demuestran la extensa red de alta velocidad ferroviaria así como la red nacional de suministro de automóviles eléctricos que se están construyendo y que está previsto que en 5-7 años transformen la fisionomía del transporte en este país con la consiguiente mejora de la sostenibilidad.
Como detalle curioso sorprendió la intromisión de Fernando Alonso en este animado debate. Enfundado en su flamante traje rojo Ferrari y con su principal sponsor a la espalda, criticó duramente la medida de los 110 km/h porque aseguró que a esa velocidad uno se podía dormir al volante. Desde luego un bicampeón del mundo de Fórmula 1, acostumbrado a conducir a más de 300 kilómetros por hora, es bastante probable que se durmiese. Aunque dejando las bromas de lado, sorprende porque él mismo reconoció en una entrevista hace tiempo que le daba ‘cierto miedo’ conducir en la calle, que no se sentía tan seguro como en su monoplaza en el circuito. ¿Por qué entonces ahora exagera tanto por tener que conducir a solo 10 km/h menos? ¿Realmente es tanta la diferencia como para dormirse? Probablemente ha sido mal asesorado en este asunto, en el que no debería haberse metido, francamente. A Fernando Alonso le caracteriza su discreción e imparcialidad en otros asuntos, sobre todo en los que a política se refiere. Aún no hemos escuchado a un político recriminándole su forma de conducir, que vendría a ser lo mismo.
En definitiva, cada vez que este Gobierno toma una medida suenan truenos y relámpagos, la oposición se tira de los pelos y pide elecciones anticipadas, la gente se alborota, los medios y las tertulias echan humo,los famosos opinan y Zapatero… es un poco peor. "Esperemos que esta medida, que costará 250.000 euros solo en pegatinas, sea rentable y dure hasta que el déficit público este en el soñado 3% del PIB, si hablamos en serio de ahorro por supuesto,porque quitar las pegatinas también costará un dinero. Lo más importante es que esta iniciativa sea la primera de muchas en este sentido y que nos ayude a mentalizarnos sobre la importancia de ahorrar,en época de crisis o en tiempos de bonanza,lo mismo da.