“El monumento a don Pelayo en su lugar natural de Cosgaya, cuna de Reyes y Obispos, inaugurado hace unos días, refresca la memoria sobre una historia, la de la Reconquista, que tuvo a Liébana como cuna de una gran operación en la que destacaron Pedro, Duque de Cantabria, Pelayo y Beato”, señaló el historiador y Académico de la Historia, José Ramón Saiz, en la conferencia inaugural de la III Semana Cultural de Liébana en Torrelavega, que se celebra en la sala Mauro Muriedas.Ante centenar y medio de personas que llenaron el salón de actos, José Ramón Saiz desgranó toda la historia de Liébana en la Edad Media y, especialmente, en todo lo concerniente a la invasión árabe de España en cuya ocupación quedó libre de toda dominación "el bastión inexpugnable” de Liébana por su orografía que hacía imposible su invasión si tenemos en cuenta, desde las técnicas guerreras del siglo VIII, evocando el desfiladero con sus veinte kilómetros de río y peñas y sobre el que escribió Benito Pérez Galdós: "Llaman a esto garganta pero debería llamársele el esófago de La Hermida, porque al pasarlo se siente uno tragado por la tierra".
El historiador se detuvo especialmente en la polémica que en el siglo XIX en las páginas de la publicación "El Cántabro", de Torrelavega, mantuvieron historiadores asturianos y montañeses sobre el lugar de nacimiento de Pelayo, afirmando que “ aunque no existe prueba alguna que el gran personaje fuera lebaniego o asturiano, lo cierto es que existe unanimidad de que la tierra de sus operaciones fue Liébana y que en tierra lebaniega selló su alianza con el Duque de Cantabria cuyos hijos, Ermesinda y Alfonso, fueron reyes electivos del pequeño Reino de Cantabria que instaló la sede en Cangas de Onís, parte del territorio cántabro que llegaba hasta el Sella, que marcaba la frontera, además, con el territorio asturiano conquistado por los árabes”.
El conferenciante también aludió al origen de la Monarquía que la Real Academia de la Historia en un informe de 1916 sitúa en “la indómita Cantabria".
José Ramón Saiz señaló en su conferencia que “no se trata de enfrentar a Asturias y Cantabria sobre la historia de la Reconquista, sino de reflejar, con justicia, el papel de cada parte y esa gran operación militar y religiosa contra los árabes no se puede entender sin el protagonismo de Liébana, de Pedro y el Duque Pedro, en lo militar, de la batalla del Monte Subiedes, en Los Llanos de Camaleño, y de Beato en lo cultural y religioso”, añadiendo que el inicio de la "asturianización" de la Reconquista se inició a mediados del XIX cuando “los Duques de Montpesier instalaron monolitos o obeliscos en Asturias sobre hechos que, curiosamente, ocurrieron en Liébana".
El historiador se detuvo especialmente en la polémica que en el siglo XIX en las páginas de la publicación "El Cántabro", de Torrelavega, mantuvieron historiadores asturianos y montañeses sobre el lugar de nacimiento de Pelayo, afirmando que “ aunque no existe prueba alguna que el gran personaje fuera lebaniego o asturiano, lo cierto es que existe unanimidad de que la tierra de sus operaciones fue Liébana y que en tierra lebaniega selló su alianza con el Duque de Cantabria cuyos hijos, Ermesinda y Alfonso, fueron reyes electivos del pequeño Reino de Cantabria que instaló la sede en Cangas de Onís, parte del territorio cántabro que llegaba hasta el Sella, que marcaba la frontera, además, con el territorio asturiano conquistado por los árabes”.
El conferenciante también aludió al origen de la Monarquía que la Real Academia de la Historia en un informe de 1916 sitúa en “la indómita Cantabria".
José Ramón Saiz señaló en su conferencia que “no se trata de enfrentar a Asturias y Cantabria sobre la historia de la Reconquista, sino de reflejar, con justicia, el papel de cada parte y esa gran operación militar y religiosa contra los árabes no se puede entender sin el protagonismo de Liébana, de Pedro y el Duque Pedro, en lo militar, de la batalla del Monte Subiedes, en Los Llanos de Camaleño, y de Beato en lo cultural y religioso”, añadiendo que el inicio de la "asturianización" de la Reconquista se inició a mediados del XIX cuando “los Duques de Montpesier instalaron monolitos o obeliscos en Asturias sobre hechos que, curiosamente, ocurrieron en Liébana".


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