

"El territorio y el yacimiento de El Soplao se convierten en un laboratorio de la biodiversidad, en el que conviven épocas geológicas desde los 110 millones de años en el cretácico inferior, cuando se data el ámbar, hasta el momento presente, cuando hablamos de turismo y promoción", ha afirmado el consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Francisco Javier López Marcano, en el transcurso de su visista al yacimiento de estromatolitos descubiertos recientemente, con motivo del estudio llevado a cabo por técnicos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).Durante la visita, Marcano ha estado acompañado por la subdirectora del IGME; por el presidente de SIEC, Juan de Miguel, y por el director del equipo investigador, Rafael Lozano.
López Marcano ha vuelto a subrayar la riqueza del subsuelo en Cantabria, "donde tenemos más de 6.500 cavidades", y dentro de ese entramado, donde destacan las diez cavidades proclamadas Patrimonio de la Humanidad, se une el territorio Soplao, "que se ha convertido en un fecundísimo venero de buenas noticias y hallazgos". "El Soplao, que va más allá de una cueva visitada por más de un millón de personas hasta el momento presente, es también un espacio relevante en el estudio de la biodiversidad", ha remarcado el titular de la Consejería de Cultura del Ejecutivo cántabro.
Por último, el consejero ha recordado que es muy difícil encontrar en España una cueva adaptada a las visitas turísticas con tantas medidas de protección y seguridad como ésta, y tan susceptible de ser estudiada. Ha afirmado que hallazgos como este de los estromatolitos, unidos al ya conocido del ámbar, "son fruto del convenio suscrito con el IGME, una de las instituciones más prestigiosas en el mundo en este tipo de investigaciones geológicas".
Por su parte, Rafael Lozano ha afirmado que este yacimiento es el primero de estas características hallado en el interior de una cueva. "Se originaron en el lecho de un antiguo río, y las bacterias utilizaron el manganeso disuelto en el agua para poder vivir a pesar de estar en un ambiente hostil, ya que no hay luz que favorezca la fotosíntesis".
Para este investigador, otra de las características es la abundancia de estas formaciones que aparecen a lo largo de un recorrido de kilómetro y medio en el interior de la cueva. Los estromatolitos --del griego stroma (alfombra) y lithos (piedra)--, son rocas formadas por láminas de carbonatos como resultado de la actividad metabólica de microorganismos, cianobacterias y algas ciaonfícesas.
En El Soplao se encuentran en distintas franjas y a diferentes alturas, lo que evidencia que la presencia de bacterias y otros organismos fue algo muy común en el pasado. Estas rocas son el residuo de la actividad vital de un ecosistema integrado por microorganismos y bacterias que formaban una colonia.
López Marcano ha vuelto a subrayar la riqueza del subsuelo en Cantabria, "donde tenemos más de 6.500 cavidades", y dentro de ese entramado, donde destacan las diez cavidades proclamadas Patrimonio de la Humanidad, se une el territorio Soplao, "que se ha convertido en un fecundísimo venero de buenas noticias y hallazgos". "El Soplao, que va más allá de una cueva visitada por más de un millón de personas hasta el momento presente, es también un espacio relevante en el estudio de la biodiversidad", ha remarcado el titular de la Consejería de Cultura del Ejecutivo cántabro.
Por último, el consejero ha recordado que es muy difícil encontrar en España una cueva adaptada a las visitas turísticas con tantas medidas de protección y seguridad como ésta, y tan susceptible de ser estudiada. Ha afirmado que hallazgos como este de los estromatolitos, unidos al ya conocido del ámbar, "son fruto del convenio suscrito con el IGME, una de las instituciones más prestigiosas en el mundo en este tipo de investigaciones geológicas".
Por su parte, Rafael Lozano ha afirmado que este yacimiento es el primero de estas características hallado en el interior de una cueva. "Se originaron en el lecho de un antiguo río, y las bacterias utilizaron el manganeso disuelto en el agua para poder vivir a pesar de estar en un ambiente hostil, ya que no hay luz que favorezca la fotosíntesis".
Para este investigador, otra de las características es la abundancia de estas formaciones que aparecen a lo largo de un recorrido de kilómetro y medio en el interior de la cueva. Los estromatolitos --del griego stroma (alfombra) y lithos (piedra)--, son rocas formadas por láminas de carbonatos como resultado de la actividad metabólica de microorganismos, cianobacterias y algas ciaonfícesas.
En El Soplao se encuentran en distintas franjas y a diferentes alturas, lo que evidencia que la presencia de bacterias y otros organismos fue algo muy común en el pasado. Estas rocas son el residuo de la actividad vital de un ecosistema integrado por microorganismos y bacterias que formaban una colonia.


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