Numeroso público y buena crítica se conjugan en la obra que el escultor Fernando Segura ofrece en la sala municipal Mauro Muriedas desde el pasado 12 denoviembre.Durante cuatro años hemos estado "huérfanos" de este artista los torrelaveguenses y en parte lo entendemos porque sus obras tienen mucho "oficio" y tardan en crearse.
Pero hablemos de la exposición que podrá verse hasta el 12 de diciembre.
Sus esculturas y tallas envian un mensaje de emoción e intención al observador, algo difícil en estos días y que muy pocos creadores alcanzan.
Segura juega con los símbolos para transmitirnos su visión del mundo y los problemas que subyacen en él. Su optimismo, su alegría en el trabajo, sea el material que utilice, choca contra el pesimismo actual que hay en la sociedad, debido, entre otras cosas, a la crisis que está "zahiriendo profundamente" a muchas familias.
No es un creador cualquiera sino un filósofo de la madera, la pìedra, el alabastro, el bronce, el hierro, materiales todos que manipula técnicamente y con sentido para transmitirnos un mensaje de esperanza hacia la vida. Porque Segura cree en el ser humano y en sus posibilidades y esto lo traslada a sus obras.
También es un poeta, un escritor, que utiliza la escultura para escribir su propia historia. Y qué mejor legado puede dejar a las generaciones futuras que su propio trabajo.
Y, ante todo, un hombre que ama la vida y no quiere perder sus vínculos con la tierra, a través de sus obras.
Aunque el tiempo es infernal y hace frío, no deben quedarse sin ver esta exposición. Pasará mucho tiempo antes que veamos una exposición de estas características en Torrelavega de una calidad tan contrastada.
Pero hablemos de la exposición que podrá verse hasta el 12 de diciembre.
Sus esculturas y tallas envian un mensaje de emoción e intención al observador, algo difícil en estos días y que muy pocos creadores alcanzan.
Segura juega con los símbolos para transmitirnos su visión del mundo y los problemas que subyacen en él. Su optimismo, su alegría en el trabajo, sea el material que utilice, choca contra el pesimismo actual que hay en la sociedad, debido, entre otras cosas, a la crisis que está "zahiriendo profundamente" a muchas familias.
No es un creador cualquiera sino un filósofo de la madera, la pìedra, el alabastro, el bronce, el hierro, materiales todos que manipula técnicamente y con sentido para transmitirnos un mensaje de esperanza hacia la vida. Porque Segura cree en el ser humano y en sus posibilidades y esto lo traslada a sus obras.
También es un poeta, un escritor, que utiliza la escultura para escribir su propia historia. Y qué mejor legado puede dejar a las generaciones futuras que su propio trabajo.
Y, ante todo, un hombre que ama la vida y no quiere perder sus vínculos con la tierra, a través de sus obras.
Aunque el tiempo es infernal y hace frío, no deben quedarse sin ver esta exposición. Pasará mucho tiempo antes que veamos una exposición de estas características en Torrelavega de una calidad tan contrastada.


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