sábado, 11 de septiembre de 2010

Reocín:El párroco Puente San Miguel Arsenio Quintanal será nombrado Hijo Adoptivo de Reocín este mes.

La vida profesional y cualidades personales del Cura Párroco de Puente San Miguel, La Veguilla y Mijares, ha llevado a que el Ayuntamiento de Reocín, conceda la distinción del nombramiento como hijo adoptivo del municipio a D. Arsenio Quintanal. La propuesta ha sido aprobada por unanimidad y gran entusiasmo por parte de toda la corporación municipal de Reocín en la última sesión plenaria.
Don Arsenio cumple este año medio siglo de servicio parroquial a los vecinos de Puente San Miguel, La Veguilla y Mijares. Este cura de Pueblo, como él mismo se apoda, se ordenó sacerdote a los 25 años, cuando las cosas en esta vida eran muy distintas.
En 1.970 se hizo cargo de la Parroquia de Puente San Miguel, habiendo ejercido su labor profesional anteriormente en otras parroquias y como formador y profesor del Colegio-Seminario “San Luís” en Argomilla de Cayón.
Este sacerdote, habla con respeto y humildad. Se emociona con nostalgia contando anécdotas del pasado de un Puente San Miguel distinto, sin edificios, cuando él llegó para hacerse cargo de esta parroquia, no se había levantado ni un piso, era un pueblo minero y de economía mixta
Al preguntarle por su labor de 40 años en este pueblo, dice que él ha ido cambiando, evolucionando y acomodando su labor pastoral a un tremendo cambio social, económico y laboral. Es muy consciente del cambio del municipio, con muchas parejas nuevas de Puente san Miguel y de fuera que se han asentado con sus hijos, y que hacen que la parroquia sea todavía muy dinámica.
Don Arsenio, comenta que recién llegado, una de las primeras cosas que hizo, fue dedicarse a la juventud y a los niños. El párroco añade que: “una de mis misiones principales fue unir a los jóvenes del pueblo porque estaban divididos por el puente. Ellos se distinguían entre “los de aquí y los de allí” y esto afectaba también a las familias de estos jóvenes, el ambiente de entonces estaba enrarecido, por lo que me esforcé en reunirles en la casa parroquial y comencé a organizar campamentos. En un principio, de chicos y chicas por separado, aunque a los pocos años comencé a sacar adelante los campamentos mixtos. En aquella época, sobre los años 70, fue un “boom” para la mentalidad de la gente del pueblo.
Hace casi medio siglo este religioso encontró diferencias sociales importantes en Puente San Miguel, “antes había sólo 4 familias ricas y la gente vivía a cuenta de los Señores de la época. En mi labor pastoral, he intentado aportar mi granito de arena en esa integración social-cristiana, aunque creo que las diferencias sociales de entonces eran el fruto de una educación. No podemos ser esclavos de una época. Yo quería ser el cura de todos, no de una elite social, yo siempre quise ser un Cura de Pueblo, desde que tuve a los 13 años la inclinación para formarme como sacerdote y siempre he procurado que el ejercicio de mi vocación evolucione y se amolde a las necesidades de mis fieles”.