jueves 30 de septiembre de 2010

Piélagos:Martín asegura que el vertedero de Carceña es uno de los mejores por su modernidad técnica y nula visibilidad

El consejero de Medio Ambiente, Francisco Martín, ha visitado esta mañana el estado de las obras del futuro vertedero del Monte Carceña. El consejero ha estado acompañado por el alcalde de Castañeda, Miguel Ángel López, y la teniente alcalde de Piélagos, Eva Arranz.
El consejero de Medio Ambiente, Francisco Martín, ha asegurado que "una de las mayores dificultades del proyecto fue la elección de la ubicación", ya que se debía encontrar en una zona donde no existiese el rechazo social; en el caso de este futuro vertedero, está alejado de los principales puntos de visibilidad. También, según Martín, "el futuro vertedero debía tener mucha potencia de arcilla, para crear esa capa de impermeabilidad, que imposibilite la contaminación y el traspaso de los residuos".
La fase de la obra, según el consejero, "está en un momento crucial, con el calado y destoconado de la superficie, la retirada de la superficie vegetal y la creación de los filtros de impermeabilidad".
Por otra parte, Martín ha afirmado que "los residuos que admitirá este vertedero serán Residuos no Peligrosos, como escorias blancas, arenas de desmoldeo y cosas que generamos en nuestras casas, como muebles difícilmente de desechar".
>El Vertedero de Residuos no Peligrosos de Castañeda sustituirá al actualmente ubicado en El Mazo (Piélagos), como centro de referencia en nuestra región para la gestión de los residuos industriales no peligrosos. Se trata de un proyecto promovido por la empresa Integraciones Ambientales de Cantabria (IACAN), una sociedad de capital mixto formada por la empresa pública MARE, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria, y la empresa FCC-Ámbito.
Francisco Martín ha expresado que "este vertedero es uno de los más modernos tecnológicamente y uno de los mejores por su nula visibilidad, ya que el vertedero de El Mazo tenía condiciones técnicas de hace 30 años".
Ubicado en Monte Carceña, el Vertedero de Residuos no Peligrosos de Castañeda contará con una superficie total de unas 50 hectáreas y una capacidad total estimada en 7.500.000 metros cúbicos, siendo su vida útil entre 20 y 25 años.
Finalmente, el consejero de Medio Ambiente ha manifestado que "espera que los trabajadores de este vertedero sean de la zona, como premio por haber aceptado la creación del mismo, y espera su finalización para últimos o principios de año".
Modelo de explotación
La explotación del vertedero se dividirá en varias fases, que proporcionarán un volumen útil capaz de albergar los residuos que se produzcan entre cuatro y cinco años de explotación. A su vez, cada fase estará formada por distintos niveles de llenado de los dos vasos de vertido existentes, hasta alcanzar cada uno de ellos la cota de más de 165 metros.
Cada nivel estará asociado a una berma intermedia, es decir, un escalón que se construye en los taludes largos y de mucha pendiente para dar estabilidad al terreno, que estará situada sobre el terreno natural, así como una berma final en el perfil exterior definitivo. Además, se realizarán trabajos de impermeabilización de las nuevas conectadas a la ya existente, para asegurar la continuidad de la impermeabilización.
El vertedero acogerá, a su vez, una plataforma destinada a albergar los edificios de explotación, como las oficinas o talleres, y otra donde se construirán las balsas de recogida y gestión de los lixiviados o líquidos que se generen en la instalación o que penetren a través de los residuos depositados, y que sean emitidos o estén contenidos en un depósito controlado.
Integración y restauración ambiental
Durante la construcción del vertedero, con la doble finalidad de estabilizar los taludes y las laderas circundantes, e integrar el vertedero en su entorno, se llevarán a cabo en su perímetro plantaciones con especies autóctonas.
Asimismo, una vez terminada su vida útil, se procederá a la impermeabilización del vertedero y a la restauración fisiográfica y ecológica de su superficie.
Un completo proceso de control que garantiza la máxima seguridad y protección ambiental del vertedero y su entorno gracias a la aplicación de las mejores tecnologías, cuando los residuos ya no son aprovechables.