He venido siguiendo durante los últimos días las diferentes informaciones y noticias que han aparecido en los medios acerca de la colocación del molino de Vestas y la posible alteración que el mismo puede causar al patrimonio arqueológico e histórico de ésta región y al medio ambiente.
Vaya por delante que no me considero un ecologista militante, pero si una persona preocupada por el medio ambiente y por preservar el patrimonio. Es lo que tenemos, lo que la naturaleza y el hombre nos han legado, lo que hemos heredado de anteriores generaciones y tenemos la obligación de intentar conservarlo en las mejores condiciones posibles para las futuras generaciones.
Y tampoco soy ingeniero, ni economista ni similar. Sólo una persona que mira porque el desarrollo nos alcance a todos. En todas las parcelas, desde la creación de empleo al desarrollo económico; todo ello con el fin de aumentar el anhelado bienestar económico al que todos aspiramos.
Y tampoco soy arqueólogo, ni historiador ni experto en yacimientos antiguos ni patrimonios históricos, soy simplemente un ciudadano de a pie que lee las informaciones que se producen, que se informa de los acontecimientos y que en función de todo ello, se forma una opinión sobre las cosas.
Esto último es fundamental ya que con el tiempo uno va aprendiendo que para opinar y dar alguna información sobre algo, lo primero que debe hacer es informarse, ya que de otro modo a uno le pueden pillar en un renuncio a la primera de cambio, y todo lo que diga no sirva más que para hacer el ridículo, y esto a la larga lo que supone es un desprestigio y falta de credibilidad total sobre mi persona, y todo ello se difunde a la misma velocidad que los titulares de portada de algunos periódicos.
Dicho lo anterior, de lo que se trata en este caso no es de llegar más rápido a ningún sitio. Tampoco se trata de discutir sobre los desarrollos e infraestructuras necesarios en nuestra comunidad, sino que se trata de entender porqué unos historiadores, arqueólogos y plataformas ecologistas califican de “matanza arqueológica” la instalación y las obras necesarias del molino de Vestas en el monte de Cotío.
Según denuncian éstos señores y colectivos, el citado molino y las obras de acondicionamiento necesarias barrerán los posibles restos arqueológicos de la zona, afectarán al castro de La Raba y supondrán una agresión sin precedentes para una zona con bienes culturales protegidos.
Por otra parte, oímos al Consejero de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria, impulsor, defensor y sin duda una persona conocedora y avezada en el Patrimonio de Cantabria, que junto a su equipo técnico de arqueólogos y asesores legales afirma que “se ha autorizado una actuación arqueológica que es un ejemplo de rigor y de seriedad, nunca jamás se han tomado en Cantabria tantas precauciones como en este caso”.
Y continuo buscando y leyendo información sobre la operativa que están siguiendo en las obras e instalaciones, y me encuentro con que parece ser que son varios los arqueólogos de la Consejería (ATENCIÓN: si no me confundo no son de la Consejeria, son una empresa de arqueólogos contratada que trabaja bajo supervisión de los arqueólogos de la Consejería) los que están a pie de obra, con la autorización necesaria para parar las obras en el caso de que apareciese algún resto arqueológico.
Además según parece, ya se dio una primera negativa a las obras de acceso que la empresa pretendía realizar, porque pasaban por una parte de la zona protegida, lo cual fue subsanado en un segundo proyecto,desviando la carretera del molino en unos metros para quedar fuera del perímetro declarado Bien Cultural.
Tenemos pues un gobierno autonómico y autónomo, cuyo presidente es regionalista al igual que su Consejero de Cultura, Turismo y Deporte que se han declarado en infinidad de ocasiones efensores a ultranza del Patrimonio arqueológico e histórico de Cantabria, y amantes de la tierra cántabra por encima de todo.
Personas que no dejan de promocionar la comunidad allá donde van, que no dejan de defender los intereses de Cantabria en cualquier foro al que asisten, y que destinan medios y recursos económicos, humanos y técnicos a descubrir, investigar, proteger
y poner en valor cualquier resto arqueológico, histórico y artístico de la Comunidad.
Estas personas nos aseguran además que, independientemente de
que todos somos conscientes de la necesidad de evolucionar en nuestra sociedad, y de que debemos disponer de instalaciones e infraestructuras que nos permitan continuar con nuestro desarrollo y crecimiento económico, todo ello se realizará teniendo como premisa previa y fundamental para cualquier obra la preservación y conservación del Patrimonio histórico-cultural de Cantabria y de todos los cántabros.
Si todo ello es así que no veo ninguna razón para dudar de ello y en consecuencia de la correcta gestión de aquellos a los que democráticamente se ha elegido. Así que me pregunto: ¿por qué no dejar que la iniciativa privada desarrolle evalúe sus proyectos y propuestas en nuestra tierra?.¿por qué protestar por la instalación de algo que finalmente va a ser bueno para los cántabros?.¿por qué empeñarse continuamente en poner trabas y dificultades al desarrollo de proyectos que lo que van a hacer es traer riqueza, puestos de trabajo, industrias y en definitiva progreso a la región?.¿por qué denunciar continuamente todo lo que se haga y conseguir con ello que nuestros juzgados estén continuamente ocupados en asuntos de los que no deberían ocuparse?.¿por qué los medios no hacen más que dar titulares y noticias sobre estos asuntos que no deberían tener ningún recorrido, dejando de lado otros temas que son más cercanos a la población y les interesarían más?.¿no será todo ello onsecuencia de que detrás de todo, como siempre, no hay más que intereses y asuntos políticos?
Yo creo sinceramente que es así, que tras estas noticias y denuncias lo único que existe es un interés político que sólo pretende entorpecer iniciativas, desarrollos y progresos. Por ello la conclusión final es que tenemos miedo avanzar.
Sergio González Lavín 13.984.169 P
c/Urbanización la Garoja nº2 - Postal 2 Cartes
Vaya por delante que no me considero un ecologista militante, pero si una persona preocupada por el medio ambiente y por preservar el patrimonio. Es lo que tenemos, lo que la naturaleza y el hombre nos han legado, lo que hemos heredado de anteriores generaciones y tenemos la obligación de intentar conservarlo en las mejores condiciones posibles para las futuras generaciones.
Y tampoco soy ingeniero, ni economista ni similar. Sólo una persona que mira porque el desarrollo nos alcance a todos. En todas las parcelas, desde la creación de empleo al desarrollo económico; todo ello con el fin de aumentar el anhelado bienestar económico al que todos aspiramos.
Y tampoco soy arqueólogo, ni historiador ni experto en yacimientos antiguos ni patrimonios históricos, soy simplemente un ciudadano de a pie que lee las informaciones que se producen, que se informa de los acontecimientos y que en función de todo ello, se forma una opinión sobre las cosas.
Esto último es fundamental ya que con el tiempo uno va aprendiendo que para opinar y dar alguna información sobre algo, lo primero que debe hacer es informarse, ya que de otro modo a uno le pueden pillar en un renuncio a la primera de cambio, y todo lo que diga no sirva más que para hacer el ridículo, y esto a la larga lo que supone es un desprestigio y falta de credibilidad total sobre mi persona, y todo ello se difunde a la misma velocidad que los titulares de portada de algunos periódicos.
Dicho lo anterior, de lo que se trata en este caso no es de llegar más rápido a ningún sitio. Tampoco se trata de discutir sobre los desarrollos e infraestructuras necesarios en nuestra comunidad, sino que se trata de entender porqué unos historiadores, arqueólogos y plataformas ecologistas califican de “matanza arqueológica” la instalación y las obras necesarias del molino de Vestas en el monte de Cotío.
Según denuncian éstos señores y colectivos, el citado molino y las obras de acondicionamiento necesarias barrerán los posibles restos arqueológicos de la zona, afectarán al castro de La Raba y supondrán una agresión sin precedentes para una zona con bienes culturales protegidos.
Por otra parte, oímos al Consejero de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria, impulsor, defensor y sin duda una persona conocedora y avezada en el Patrimonio de Cantabria, que junto a su equipo técnico de arqueólogos y asesores legales afirma que “se ha autorizado una actuación arqueológica que es un ejemplo de rigor y de seriedad, nunca jamás se han tomado en Cantabria tantas precauciones como en este caso”.
Y continuo buscando y leyendo información sobre la operativa que están siguiendo en las obras e instalaciones, y me encuentro con que parece ser que son varios los arqueólogos de la Consejería (ATENCIÓN: si no me confundo no son de la Consejeria, son una empresa de arqueólogos contratada que trabaja bajo supervisión de los arqueólogos de la Consejería) los que están a pie de obra, con la autorización necesaria para parar las obras en el caso de que apareciese algún resto arqueológico.
Además según parece, ya se dio una primera negativa a las obras de acceso que la empresa pretendía realizar, porque pasaban por una parte de la zona protegida, lo cual fue subsanado en un segundo proyecto,desviando la carretera del molino en unos metros para quedar fuera del perímetro declarado Bien Cultural.
Tenemos pues un gobierno autonómico y autónomo, cuyo presidente es regionalista al igual que su Consejero de Cultura, Turismo y Deporte que se han declarado en infinidad de ocasiones efensores a ultranza del Patrimonio arqueológico e histórico de Cantabria, y amantes de la tierra cántabra por encima de todo.
Personas que no dejan de promocionar la comunidad allá donde van, que no dejan de defender los intereses de Cantabria en cualquier foro al que asisten, y que destinan medios y recursos económicos, humanos y técnicos a descubrir, investigar, proteger
y poner en valor cualquier resto arqueológico, histórico y artístico de la Comunidad.
Estas personas nos aseguran además que, independientemente de
que todos somos conscientes de la necesidad de evolucionar en nuestra sociedad, y de que debemos disponer de instalaciones e infraestructuras que nos permitan continuar con nuestro desarrollo y crecimiento económico, todo ello se realizará teniendo como premisa previa y fundamental para cualquier obra la preservación y conservación del Patrimonio histórico-cultural de Cantabria y de todos los cántabros.
Si todo ello es así que no veo ninguna razón para dudar de ello y en consecuencia de la correcta gestión de aquellos a los que democráticamente se ha elegido. Así que me pregunto: ¿por qué no dejar que la iniciativa privada desarrolle evalúe sus proyectos y propuestas en nuestra tierra?.¿por qué protestar por la instalación de algo que finalmente va a ser bueno para los cántabros?.¿por qué empeñarse continuamente en poner trabas y dificultades al desarrollo de proyectos que lo que van a hacer es traer riqueza, puestos de trabajo, industrias y en definitiva progreso a la región?.¿por qué denunciar continuamente todo lo que se haga y conseguir con ello que nuestros juzgados estén continuamente ocupados en asuntos de los que no deberían ocuparse?.¿por qué los medios no hacen más que dar titulares y noticias sobre estos asuntos que no deberían tener ningún recorrido, dejando de lado otros temas que son más cercanos a la población y les interesarían más?.¿no será todo ello onsecuencia de que detrás de todo, como siempre, no hay más que intereses y asuntos políticos?
Yo creo sinceramente que es así, que tras estas noticias y denuncias lo único que existe es un interés político que sólo pretende entorpecer iniciativas, desarrollos y progresos. Por ello la conclusión final es que tenemos miedo avanzar.
Sergio González Lavín 13.984.169 P
c/Urbanización la Garoja nº2 - Postal 2 Cartes


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