En vista de las innumerables muestras de apoyo recibidas en estas últimas semanas y, sobre todo, por el desconcierto producido desde la noticia de mi expulsión del PRC, me veo en la obligación de sacar la siguiente nota de prensa.Desde que anuncié públicamente, de una forma sencilla, clara y sin tapujos (como a mi me gusta hablar) que tenía intención de presentarme a la Secretaría general del PRC de Torrelavega, en contra de Javier López Marcano, hasta el día de la fecha, han sucedido cantidad de acontecimientos; y todo aquel que haya querido seguir el tema se ha podido encontrar con innumerables manifestaciones por parte de uno y otro “bando” para poder reflexionar y sacar sus propias conclusiones.
Los partidos políticos deben, por imperativo Constitucional, dotarse de una estructura democrática y repugnaría a dicha exigencia el que la participación y la permanencia en un determinado partido político dependiera de decisiones enteramente discrecionales de los órganos internos.
La autonomía de los partidos políticos y asociaciones no implica, a mi juicio, que el desarrollo de los procesos disciplinarios internos (y muy especialmente en aquellos en los que se persigue la sanción de la expulsión) puedan desenvolverse sin el cumplimiento de una serie de garantías mínimas. Deberíamos afirmar de una forma indubitada que en el interior de los partidos políticos han de desplegarse las garantías que la Constitución impone expresamente al ámbito del Derecho sancionador general.
Resulta bastante vomitivo pensar y tener razonables sospechas que la causa de la expulsión no solo sea absolutamente arbitraria, sino que además esté basada en las mentiras y falsas imputaciones.
En el caso que nos ocupa ya resulta bastante bochornoso que un miembro activo de un partido político tenga que someterse a la disciplina de los órganos internos por decir lo que Acereda ha dicho; pero es verdaderamente vomitivo ver como a una persona se la expulsa de ese partido alegando lo que se ha alegado. Es, como poco, insultante y resulta, bajo mi punto de vista, totalmente intolerable que un órgano interno de un partido político que gobierna una Comunidad Autónoma de este país, falte a la verdad de una forma tan descarada. Y esto es algo que en honor a mis allegados, mis seguidores y, sobre todo, mi familia (que es muy numerosa y honrada) no se puede consentir ni dejar pasar sin aclaración; algo que llegará en su debido tiempo y con todo lujo de detalles.
Ya no es solamente un atropello a los Derechos fundamentales de mi persona, sino una absoluta injusticia y falta de respeto a todas esas personas que, en su día, confiaron y confían en mi.
Quizás quien no está acostumbrado a que le lleven públicamente la contraria tampoco está preparado para reaccionar como se le debiera exigir en esos momentos; pero reaccionar con la mentira y la descalificación personal no me parece la forma más adecuada en ninguno de los casos; y flaco favor se le hace a la clase política cuando en los tiempos que corren no es precisamente el colectivo más valorado en este país. La verdad es que viendo reacciones de este tipo no me queda más que tener esa duda razonable sobre la honorabilidad de ciertas personas.
De Acereda se ha dicho, entre otras cosas que “es una deslealtad absoluta y no es democrático acusar, insultar y vejar a otros compañeros públicamente creando situaciones del todo punto indeseables”.
Pues bien: Acereda reta a todos aquellos que hayan realizado esa afirmación que digan públicamente cuando y donde a insultado Acereda a alguien en toda esta historia; cuando y donde ha vejado Acereda a alguien y cuando y donde a faltado Acereda a alguien. Lo que resulta totalmente intolerable es que a una persona que ha sido insultada y vapuleada públicamente se la acuse de algo que nunca, nunca ha realizado.
Quiero dejar bien claro a toda la opinión pública de Torrelavega y Cantabria que Acereda no ha insultado a nadie; que precisamente fue Acereda quien públicamente se comprometió a no consentir que nadie de su equipo basara jamás la política en descalificaciones personales. Y francamente, es una auténtica pena que para una vez que dentro del PRC en Torrelavega se podían haber producido una elecciones internas se haya resuelto el tema de esta forma. La grandeza del a Democracia radica precisamente en eso: en la pluralidad de ideas.
Me encuentro con más ganas que nunca de liderar un grupo de mujeres y de hombres convencidos de que con un proyecto ilusionante como el que estamos forjando en Torrelavega Importa se pueden hacer mucho mejor las cosas de lo que se han hecho hasta la fecha.
Un compañero abogado de Madrid me llamó hace unos días y entre otras cosas y en tono de medio-broma me dijo: “Acereda, en tiempos de Franco te hubieran dado dos tiros”. Y yo le contesté: “solamente así podrán quitarme la idea y el Derecho de la participación democrática y social dentro de Torrelavega”.
Manuel Acereda García.D.N.I.: 13.920.120.
Los partidos políticos deben, por imperativo Constitucional, dotarse de una estructura democrática y repugnaría a dicha exigencia el que la participación y la permanencia en un determinado partido político dependiera de decisiones enteramente discrecionales de los órganos internos.
La autonomía de los partidos políticos y asociaciones no implica, a mi juicio, que el desarrollo de los procesos disciplinarios internos (y muy especialmente en aquellos en los que se persigue la sanción de la expulsión) puedan desenvolverse sin el cumplimiento de una serie de garantías mínimas. Deberíamos afirmar de una forma indubitada que en el interior de los partidos políticos han de desplegarse las garantías que la Constitución impone expresamente al ámbito del Derecho sancionador general.
Resulta bastante vomitivo pensar y tener razonables sospechas que la causa de la expulsión no solo sea absolutamente arbitraria, sino que además esté basada en las mentiras y falsas imputaciones.
En el caso que nos ocupa ya resulta bastante bochornoso que un miembro activo de un partido político tenga que someterse a la disciplina de los órganos internos por decir lo que Acereda ha dicho; pero es verdaderamente vomitivo ver como a una persona se la expulsa de ese partido alegando lo que se ha alegado. Es, como poco, insultante y resulta, bajo mi punto de vista, totalmente intolerable que un órgano interno de un partido político que gobierna una Comunidad Autónoma de este país, falte a la verdad de una forma tan descarada. Y esto es algo que en honor a mis allegados, mis seguidores y, sobre todo, mi familia (que es muy numerosa y honrada) no se puede consentir ni dejar pasar sin aclaración; algo que llegará en su debido tiempo y con todo lujo de detalles.
Ya no es solamente un atropello a los Derechos fundamentales de mi persona, sino una absoluta injusticia y falta de respeto a todas esas personas que, en su día, confiaron y confían en mi.
Quizás quien no está acostumbrado a que le lleven públicamente la contraria tampoco está preparado para reaccionar como se le debiera exigir en esos momentos; pero reaccionar con la mentira y la descalificación personal no me parece la forma más adecuada en ninguno de los casos; y flaco favor se le hace a la clase política cuando en los tiempos que corren no es precisamente el colectivo más valorado en este país. La verdad es que viendo reacciones de este tipo no me queda más que tener esa duda razonable sobre la honorabilidad de ciertas personas.
De Acereda se ha dicho, entre otras cosas que “es una deslealtad absoluta y no es democrático acusar, insultar y vejar a otros compañeros públicamente creando situaciones del todo punto indeseables”.
Pues bien: Acereda reta a todos aquellos que hayan realizado esa afirmación que digan públicamente cuando y donde a insultado Acereda a alguien en toda esta historia; cuando y donde ha vejado Acereda a alguien y cuando y donde a faltado Acereda a alguien. Lo que resulta totalmente intolerable es que a una persona que ha sido insultada y vapuleada públicamente se la acuse de algo que nunca, nunca ha realizado.
Quiero dejar bien claro a toda la opinión pública de Torrelavega y Cantabria que Acereda no ha insultado a nadie; que precisamente fue Acereda quien públicamente se comprometió a no consentir que nadie de su equipo basara jamás la política en descalificaciones personales. Y francamente, es una auténtica pena que para una vez que dentro del PRC en Torrelavega se podían haber producido una elecciones internas se haya resuelto el tema de esta forma. La grandeza del a Democracia radica precisamente en eso: en la pluralidad de ideas.
Me encuentro con más ganas que nunca de liderar un grupo de mujeres y de hombres convencidos de que con un proyecto ilusionante como el que estamos forjando en Torrelavega Importa se pueden hacer mucho mejor las cosas de lo que se han hecho hasta la fecha.
Un compañero abogado de Madrid me llamó hace unos días y entre otras cosas y en tono de medio-broma me dijo: “Acereda, en tiempos de Franco te hubieran dado dos tiros”. Y yo le contesté: “solamente así podrán quitarme la idea y el Derecho de la participación democrática y social dentro de Torrelavega”.
Manuel Acereda García.D.N.I.: 13.920.120.


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