El espacio artístico municipal de Santillana del Mar se ha llenado de la belleza de impresionantes piezas realizadas tanto en ganchillo como bordadas a mano. María Teresa Rodríguez comparte con el público hasta el próximo 26 de abril, una preciosa colección de mantones en sedas blancas y negras, bordados a mano, con una técnica impecable que hace imposible distinguir al espectador cuál es el lado “del derechas” y cuál “del revés” de cada obra, además rematada con adornos de flecos traídos de Cádiz.
Asimismo, en la muestra se pueden apreciar desde faldones de bautizar, así como juegos de sábanas, colchas y toallas “para vestir” y decorar baños, pues como su autora advierte “sería un crimen secarse las manos con estas joyas”, creadas por tanto, para el deleite de la vista.
El Alcalde de Santillana del Mar, Isidoro Rábago León y el concejal de Cultura, Ismael Esparza Escayola, así como otros miembros de la corporación ya han visitado la exposición, coincidiendo en alabar y aplaudir el talento de los artistas locales que se concentran en el municipio.
María Teresa Rodríguez, vecina de Santillana del Mar de toda la vida, goza del reconocimiento y cariño de sus vecinos así como de la admiración de los visitantes que pasan por la Sala Jesús Otero. Todos se quedan anonadados con la habilidad de unas manos, que no reflejan el susurro de la edad que su dueña confiesa, eso si, separando con una pausa ambas cifras, para que como ella dice “no causen tanta impresión”: ochenta y dos años.
El asombro aumenta por momentos al escuchar de primera mano el relato de su vida: años de dedicación a la ganadería y a la agricultura, que ha compaginado siendo esposa y madre, y profesora de ganchillo y bordados a mano, labor que desempeña desde 1955.
Hoy es el día, que continúa su activo ritmo de vida, siendo ya abuela y retirada de los trabajos del campo, pero no de la docencia que imparte todos los martes en las dependencias del Museo Jesús Otero en Santillana del Mar. Y es que no lo puede evitar, desde que a la temprana edad de los 16 años empezase a bordar bajo las enseñanzas de las Clarisas de Santillana del Mar, no ha podido desengancharse de este afán que le suscitó el crear todo tipo de piezas con hilos.
Sin embargo, cada obra para ella es única, por eso es imposible que pueda estimar un precio de cada pieza, ya que afirma que “no tienen precio, porque sería imposible calcular cuánto valen y aún así, creo que no habría dinero suficiente para poder comprarlas”.
Según explica, son “horas y horas de trabajo para hacer pequeños motivos como una pequeña hoja, que supone cientos de puntadas, que deben ser perfectas porque el más mínimo descuido se paga caro, pues se puede echar a perder toda la labor hecha”.
Viendo la obra que presenta, cuya autoria es mayoritariamente suya, aunque también indica que hay piezas de sus alumnas, entre las que lamenta que “no haya jóvenes, que le den una continuidad a este arte”.
“La juventud ya no presta atención ni interés por estas labores, a las que hay que dedicarles el mimo y la paciencia de muchas horas, sin importar la cantidad” afirma María Teresa que siente que “se pierda esta bonita tradición que hay que valorar” sosteniendo que “cada día son menos las manos que saben bordar bien o hacer ganchillo” dejando entrever que llegará el momento que la continuidad de este legado artístico se vea puesto en peligro.
El público podrá admirar la muestra de lunes a viernes en horario de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 19:00 horas y, los sábados, domingos y festivos de 16:00 a 19:00 horas. La entrada es libre y gratuita.
Asimismo, en la muestra se pueden apreciar desde faldones de bautizar, así como juegos de sábanas, colchas y toallas “para vestir” y decorar baños, pues como su autora advierte “sería un crimen secarse las manos con estas joyas”, creadas por tanto, para el deleite de la vista.
El Alcalde de Santillana del Mar, Isidoro Rábago León y el concejal de Cultura, Ismael Esparza Escayola, así como otros miembros de la corporación ya han visitado la exposición, coincidiendo en alabar y aplaudir el talento de los artistas locales que se concentran en el municipio.
María Teresa Rodríguez, vecina de Santillana del Mar de toda la vida, goza del reconocimiento y cariño de sus vecinos así como de la admiración de los visitantes que pasan por la Sala Jesús Otero. Todos se quedan anonadados con la habilidad de unas manos, que no reflejan el susurro de la edad que su dueña confiesa, eso si, separando con una pausa ambas cifras, para que como ella dice “no causen tanta impresión”: ochenta y dos años.
El asombro aumenta por momentos al escuchar de primera mano el relato de su vida: años de dedicación a la ganadería y a la agricultura, que ha compaginado siendo esposa y madre, y profesora de ganchillo y bordados a mano, labor que desempeña desde 1955.
Hoy es el día, que continúa su activo ritmo de vida, siendo ya abuela y retirada de los trabajos del campo, pero no de la docencia que imparte todos los martes en las dependencias del Museo Jesús Otero en Santillana del Mar. Y es que no lo puede evitar, desde que a la temprana edad de los 16 años empezase a bordar bajo las enseñanzas de las Clarisas de Santillana del Mar, no ha podido desengancharse de este afán que le suscitó el crear todo tipo de piezas con hilos.
Sin embargo, cada obra para ella es única, por eso es imposible que pueda estimar un precio de cada pieza, ya que afirma que “no tienen precio, porque sería imposible calcular cuánto valen y aún así, creo que no habría dinero suficiente para poder comprarlas”.
Según explica, son “horas y horas de trabajo para hacer pequeños motivos como una pequeña hoja, que supone cientos de puntadas, que deben ser perfectas porque el más mínimo descuido se paga caro, pues se puede echar a perder toda la labor hecha”.
Viendo la obra que presenta, cuya autoria es mayoritariamente suya, aunque también indica que hay piezas de sus alumnas, entre las que lamenta que “no haya jóvenes, que le den una continuidad a este arte”.
“La juventud ya no presta atención ni interés por estas labores, a las que hay que dedicarles el mimo y la paciencia de muchas horas, sin importar la cantidad” afirma María Teresa que siente que “se pierda esta bonita tradición que hay que valorar” sosteniendo que “cada día son menos las manos que saben bordar bien o hacer ganchillo” dejando entrever que llegará el momento que la continuidad de este legado artístico se vea puesto en peligro.
El público podrá admirar la muestra de lunes a viernes en horario de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 19:00 horas y, los sábados, domingos y festivos de 16:00 a 19:00 horas. La entrada es libre y gratuita.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada