El pasado viernes, día 23, tuvo lugar en la biblioteca del Ayuntamiento de Polanco, la entrega de premios del VII Concurso Literario Escolar que contó con la participación de 160 niños de Educación Primaria. Los premiados leyeron su trabajo ante el numeroso público asistente y recibieron sus premios.Los clasificados fueron los siguientes: En el 1º Ciclo de Primaria los premiados fueron Javier Miralla Novoa; Lucía Fombellida Pérez; Lucía González Gutiérrez, Aarón González Rodríguez y María Ríos Gandarillas. En el 2º Ciclo de Primaria: Marina Ruiz Vicente, Fernando de Diego Pérez, Carla Sosa Echevarria, Mateo Lorenzo Martínez y Sheila Calderón Fuentevílla. En el 3º Ciclo de Primaria, los ganadores fueron: Nuria Alonso Cabrero, Ruth Sosa Echevarria, Ramón Mira Rodríguez, Marina García Valiente y Pablos Herreros Fuentevílla.
El tema central del concurso era "Los animales de compañía"a través de los cuales se pretende extrapolar el respeto hacia el resto de seres vivos y abordar, de algún modo, el concepto de la biodiversidad que este año ha sido considerado su Año Internacional.
Los actos fueron organizados en la biblioteca municipal, José Mª de Pereda, por el Departamento de Cultura que preside la Concejalía de Educación y Cultura del Ayuntamiento de Polanco.
El tema central del concurso era "Los animales de compañía"a través de los cuales se pretende extrapolar el respeto hacia el resto de seres vivos y abordar, de algún modo, el concepto de la biodiversidad que este año ha sido considerado su Año Internacional.
Los actos fueron organizados en la biblioteca municipal, José Mª de Pereda, por el Departamento de Cultura que preside la Concejalía de Educación y Cultura del Ayuntamiento de Polanco.


1 comentarios:
Jorge Polanco Novoa
Justicia, Libertad http://ilusionesdelibertadyor.blogspot.com/
La primera diferencia que existe entre un policía y un delincuente es que mientras un policía es siempre un policía, un delincuente no es siempre un delincuente. Este principio —además de ser la razón por la cual, entre guardias y ladrones, predominan los primeros— resulta tan evidente que apenas necesitaría explicación, pero no ha sido muy considera do por las más extendidas teorías sobre el fenómeno de la delincuencia. . . En este sentido, más que hablar de «desorden» al referirse al problema de la delincuencia, habría que ha blar de «orden social diferenciado». . Quizás sea en este punto concreto, el de la confrontación del delincuente con el sistema de control legal, donde este libro resultó más revelador y se aprecia más su importancia histórica. Se nos presenta aquí una situación en la cual hay un convencimiento extendido entre todos los ladrones profesionales de que, si son detenidos, conseguirán librarse pron to mediante prácticas de corrupción. Los abogados dedicados por entero a su defensa se sirven de los agentes de poli cía, con los que están en contacto permanente, hasta el punto de que son esos agentes quienes muchas veces les suministran los clientes. Si el «problema» no se solucionara en la instancia policial, el aparato judicial ofrece el suficiente ni vel de elasticidad como para buscar en él un arreglo. Esto es tanto más fácil en el sistema americano como que la posibilidad del plead guilty (defenderse como culpable) ofrece la ocasión de pactar con el fiscal una pena reducida, extendiendo así al nivel jurisdiccional una clase de componendas que en muchos países se dan desde luego a nivel policial, donde con fesiones amañadas, confidencias no escritas o puntuales in dicaciones por parte del detenido le pueden valer la libertad o una inculpación benevolente. Todas estas prácticas contribuyen a que el delincuente mantenga la convicción de que «los representantes de la Justicia sólo van a lo suyo». El robo es así un oficio como otros, ni más ni menos digno que el del abogado cohechador o el de funcionario sobornable, pero con la particularidad de que resulta algo más arriesgado pues un trance de mala suerte o una caída en desgracia puede su poner la cárcel.
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