Seres tétricamente devueltos a la vida, arañas espantosamente divertidas y brujas, zombis, esqueletos y fantasmas siniestramente simpáticos volverán a la vida en Santillana del Mar mañana viernes 30 de octubre. Y es que la Villa se prepara a la luz de las calabazas para festejar Halloween.El Ayuntamiento de Santillana del Mar, a través de la Concejalía de Juventud y Festejos, que dirige Ángel Rodríguez Uzquiza explica las actividades que se han previsto hacer para adelantar la celebración de “la fiesta de los muertos vivientes”.
El Colegio Público Santa Juliana, a partir de las 17:00 horas y hasta las 19:00 horas acogerá el Taller de Runas, planteado como un viaje en el que los niños y niñas retrocederán en el tiempo para vivir una antigua fiesta Celta, en su día llamada “Shamain”.
Para coger fuerzas para realizar semejante viaje fantástico, el AMPA del centro ha organizado una merienda a las 18:00 horas.
Después de las actividades del colegio, la fiesta de Halloween se trasladará al Museo Jesús Otero. El complejo cultural se convertirá desde las 19:00 horas en el ‘Museo del Terror’, donde poco a poco, pequeños grupos de 5 o 6 niños recorrerán sus fantasmagóricas estancias.
Desde el Ayuntamiento se recuerda que los padres y madres podrán esperar en las inmediaciones del Museo a que finalice la actividad para recoger a sus hijos.
El concejal de Juventud y Festejos ha comentado que “las fiestas y tradiciones anglosajonas cada vez tienen más presencia en nuestro país, de ahí que costumbres como la de Halloween, que es sinónimo de celebración de la víspera de la noche de ‘todos los santos’, poco a poco se vaya introduciendo en nuestro calendario de festejos anuales.”
Ángel Rodríguez Uzquiza comenta que “esta celebración tan especial para los más pequeños se lleva organizando en el municipio, durante varios años con una estupenda acogida que supone su continuidad en el tiempo”. De ahí que los niños y niñas vivan estos días con una alegría especial ligada a la masiva presencia de calabazas sonrientes.
La noche promete ser mágica y muy divertida ya que con semejante ambiente en la Villa, los niños esperan impacientes el momento de disfrazarse para la ocasión y poder pasear por las calles pidiendo dulces de puerta en puerta, entonando la típica frase "truco o trato".


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